En 1985, Américo Torres llegó Carlos Paz con el sueño de vivir de su pasión, la peluquería. Llegó desde Buenos Aires a Cosquín y a los pocos años recaló en la Villa.

Estuvo en varios lugares hasta que se mudó a la esquina de Lisandro de la Torre y Las Heras, en pleno centro de la ciudad.

“Acá soy como el Cu Cú”; dice Américo que tiene un teclado y una guitarra siempre cerca para darse el gusto de cantar algunos temas.

Américo, hace algunos años, con su enorme sonrisa.

“Toco de todo. Yo era músico en las boites de Buenos Aires y me vine para acá con las mismas ganas”, asegura: “Los vecinos entran para ver que está pasando”, dice el peluquero y músico de la villa.

La vida de Américo se hizo en Carlos Paz, donde tiene a sus hijos y nietos. Sigue trabajando todos los días en su búnker del centro.

A su salón llegan vecinos de toda la vida a lo que vio nacer o “en la panza de la mamá”. Y también turistas y famosos.

Una vez llegó Valiera Lynch y le pidió que tocara un tema en el teclado para luego lanzar su voz impresionante. “Se me llenó la peluquería de gente que quería verla cantar”, cuenta.

La vida tiene sus golpes pero Américo sigue adelante con su sonrisa de siempre, el empuje de los emprendedores que le dan fuerza a la ciudad desde su lugar de trabajo.

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